Desalojo de la toma Yevide en San Felipe: cerca de 2 mil personas dejan el predio de Esval
Carabineros comenzó este jueves el desalojo de la toma Yevide, en un predio de 7,5 hectáreas de Esval en San Felipe, Región de Valparaíso. El asentamiento llegó a reunir a unas 2.000 personas y cerca de 400 casas; tras el retiro de los últimos enseres, comenzará la demolición.
Carabineros comenzó este jueves el desalojo de la toma Yevide, en un predio de 7,5 hectáreas de Esval en San Felipe, Región de Valparaíso. El asentamiento llegó a reunir a unas 2.000 personas y cerca de 400 casas; tras el retiro de los últimos enseres, comenzará la demolición.
El procedimiento se ejecuta por una orden judicial de restitución del terreno y lo coordina la Delegación Presidencial Provincial de San Felipe, con apoyo de Carabineros, la Policía de Investigaciones (PDI) y la Municipalidad de San Felipe. Fuentes del operativo señalaron que, al iniciar la jornada, no se habían registrado enfrentamientos de consideración.
Qué es la toma Yevide y cuántas personas deja el terreno
La toma Yevide ocupa un paño de alrededor de 7,5 hectáreas en la comuna de San Felipe, en el valle del Aconcagua. Allí se levantaron cerca de 400 viviendas de material ligero donde, según la información previa al desalojo, residían alrededor de 2.000 personas. Al comenzar el operativo quedaban menos de 100 casas por desarmar, porque la mayoría de los vecinos ya había retirado sus pertenencias durante los días anteriores.
En el terreno funcionaron también comercios informales y locales nocturnos, según reportes de la propia comunidad y de la municipalidad. El sector desalojado es solo una parte del asentamiento: hay otro paño que sigue habitado y que, de acuerdo con lo informado, debería desalojarse durante enero de 2027.
El operativo: Carabineros, PDI y la Delegación Presidencial
El despliegue policial incluyó más de 20 vehículos de Carabineros, entre patrullas y unidades del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) y de la Sección de Investigación Policial (SIP), con refuerzo desde la Región Metropolitana. También participó personal de la PDI y se sumaron vehículos de Chilquinta, la distribuidora eléctrica de la zona, para el corte y resguardo del suministro durante la demolición.
La demolición quedó a cargo de maquinaria contratada por Esval, dueña del predio. La municipalidad de San Felipe, en tanto, anunció un plan de contingencia para las familias que todavía permanecían en el lugar.
Por qué el desalojo se aplazó un día
El procedimiento estaba fijado originalmente para el miércoles 7 de octubre, pero se postergó 24 horas por dos razones: el sistema frontal que afectó a la zona central y la realización del funeral del carabinero Jaime Urrea, fallecido en un procedimiento en Quilleco, en la Región del Bío Bío. El aplazamiento dio más tiempo a los vecinos para sacar sus enseres.
Durante la madrugada se observó humo saliendo del terreno, por quema de escombros y materiales, pero la situación quedó bajo control. La expectativa oficial era que la baja cantidad de personas presentes evitara episodios como los del primer desalojo, realizado en 2025, cuando los habitantes levantaron barricadas para resistir el procedimiento.
Qué viene tras la demolición
Tras el retiro de las últimas viviendas, la maquinaria de Esval comenzará a demoler las estructuras y a limpiar el terreno, que quedará disponible para los proyectos de la sanitaria en la comuna. El segundo paño de la toma sigue en la mira de la justicia y su desalojo quedó agendado para comienzos de 2027, por lo que el conflicto por el uso de estos terrenos continuará abierto en el valle de Aconcagua.
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