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Gastronomía

Historia de la viña y el vino chileno: de las parras coloniales a la industria exportadora

La historia de la viña en Chile empieza con los conquistadores: hacia 1594 el país producía 1,6 millones de litros de vino al año. Cuatro siglos después, el catastro del SAG registra 119.881,6 hectáreas plantadas y una cosecha de 949 millones de litros.

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Historia de la viña y el vino chileno: de las parras coloniales a la industria exportadora
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La historia de la viña en Chile empieza con los conquistadores: hacia 1594 el país producía 1,6 millones de litros de vino al año. Cuatro siglos más tarde, el catastro del SAG registra 119.881,6 hectáreas plantadas y una cosecha de 949 millones de litros.

Entre esos dos datos hay parras de solar, una generación que importó cepas francesas antes de la filoxera, un siglo XX de impuestos y variedades olvidadas, y una ley que dibujó el mapa de los valles que hoy aparecen en las etiquetas.

De las parras del solar al vino colonial

La vid llegó con los españoles y primero fue una planta de patio. En los solares de Santiago y en las chacras de alrededor había parrones y cada familia producía vino para su consumo. Varios nombres se disputan el título de iniciadores: el gobernador Francisco de Aguirre, Juan de Jufré, Diego García, Rodrigo de Araya, Bartolomé Flores e Inés de Suárez figuran entre los primeros dueños de viñedos.

Hacia 1594 la producción ya tenía escala comercial: 100 mil arrobas anuales, equivalentes a 1,6 millones de litros si se considera que la arroba de la época equivalía a 16,13 litros. El precio se mantuvo estable durante todo el período colonial, entre 19 y 22 reales la arroba.

El naturalista Claudio Gay describió esos límites a comienzos del siglo XIX: tierras "admirablemente a propósito" para la viña, cultivadas desde el confín norte de la República hasta Concepción, a 37 grados de latitud sur.

La modernización de 1850: cuando el vino chileno se volvió francés

Los procedimientos coloniales se mantuvieron casi sin cambios hasta mediados del siglo XIX. El cambio llegó con la modernización capitalista: Valparaíso como centro comercial del Pacífico, canales de regadío que ampliaron la superficie cultivada, ingenieros europeos, bancos y crédito, vapor en el transporte y en la maquinaria.

Con ese capital apareció un grupo de comerciantes que apostó por el vino como negocio de exportación. La primera experiencia moderna fue la viña Mariscal y Tocornal, de Ismael y Manuel Antonio Tocornal, y la continuó en 1851 Silvestre Ochagavía, a quien se atribuye la introducción masiva de cepas francesas.

AñoViñaFundador
1851OchagavíaSilvestre Ochagavía
1860Santa TeresaMacario Ossa
1860UrmenetaJosé Tomás Urmeneta
1865San PedroPedro Correa
1870Errázuriz PanquehueMaximiano Errázuriz
1880Santa Rita-
1883Concha y Toro-
1890Undurraga-

A esas viñas llegaron especialistas europeos contratados para dirigir las bodegas, entre ellos German Moine, Joseph Bertrand, Alfred Garraboche, Pierre Durard, Pierre Robert, Pressac y Dalbaie. Las casas comerciales importaron maquinaria y toneles desde Francia y Estados Unidos para satisfacerlos.

Entre 1850 y 1880 se introdujeron las cepas del vino chileno moderno: tintas como Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Malbec, Pinot, Merlot y Carménère, y blancas como Sauvignon Blanc, Chardonnay, Semillón y Riesling.

La filoxera, la catástrofe que Chile no vivió

La plaga de filoxera que atacó los viñedos de América del Norte y de Europa llegó justo después y dejó sin ocupación temporal a los mejores especialistas del mundo, disponibles cuando la industria chilena necesitaba técnicos.

El efecto de largo plazo fue mayor: las cepas originales fueron destruidas en casi todos los viñedos del mundo, mientras en Chile sobrevivieron. El caso más citado es la Carménère, que desapareció del resto del planeta y se conservó únicamente en el país, donde durante décadas se confundió con Merlot antes de ser recuperada como variedad propia.

El siglo XX: impuestos, variedades olvidadas y giro exportador

El siglo XX no fue generoso con el vino. La legislación desincentivó la vitivinicultura tradicional, sobre todo por trabas en la comercialización y por los aumentos al impuesto del vino que trajo la Ley de Alcoholes de 1929, según el análisis de Juan Erices Castro y Manuel Escalona Ulloa publicado en la revista Economía, Sociedad y Territorio.

El giro llegó por la vía exportadora y por los acuerdos internacionales, en particular los firmados con la Unión Europea, que obligaron a reordenar la normativa en las décadas de 1980 y 1990. De esa época datan el reglamento enológico del Decreto 78 de 1986, la zonificación vitícola y el sistema de denominaciones de origen, además de la decisión de seleccionar la Carménère como variedad emblemática desde 1994. Hacia 2016 las exportaciones superaban los 906 millones de litros y el mercado interno se abastecía con unos 322 millones, según las cifras que cita ese trabajo.

La ley que ordenó el mapa del vino chileno

La norma que sostiene el sistema es la Ley 18.455, publicada en el Diario Oficial el 11 de noviembre de 1985, que fija las reglas sobre producción, elaboración y comercialización de alcoholes etílicos, bebidas alcohólicas y vinagres. Su artículo 27 faculta al Presidente para establecer, por decreto del Ministerio de Agricultura, zonas vitícolas y denominaciones de origen en áreas con clima, suelo, variedades y prácticas homogéneas.

El artículo 28 fija tres denominaciones que no pueden alterarse por decreto: Pisco, reservado al aguardiente producido y envasado en las regiones III y IV a partir de vino genuino potable; Pajarete, para el vino generoso de esas mismas regiones; y Vino Asoleado, para el vino generoso del secano entre el río Mataquito y el río Bío-Bío.

El Decreto 78 de 1986 reglamentó la ley, y el Decreto 464, firmado el 14 de diciembre de 1994 y publicado el 26 de mayo de 1995, estableció la zonificación que hoy se usa en las etiquetas: regiones de Atacama, Coquimbo, Aconcagua, Valle Central, Sur y Austral, con subregiones como Maipo, Rapel, Curicó, Maule, Itata, Bío-Bío, Cautín y Osorno. El reglamento de la denominación Pisco quedó en el Decreto 521. De la misma ley nace el catastro: quien tenga más de 5.000 metros cuadrados plantados debe declarar su superficie ante el SAG, y esa declaración es la fuente de todas las cifras oficiales.

El viñedo chileno hoy, en cifras

El Catastro Vitícola 2025 informa 119.881,6 hectáreas de vides para vino y pisco: 110.768 hectáreas de variedades viníferas y 9.113,6 de variedades pisqueras, concentradas en Atacama y Coquimbo, donde esta última región reúne cerca del 94 por ciento de las plantaciones para pisco.

RegiónSuperficie total (ha)
Maule46.435,0
O'Higgins33.069,9
Coquimbo11.432,8
Ñuble10.172,5
Metropolitana8.285,9
Valparaíso7.471,1
Biobío2.210,6
Total nacional119.881,6

Las tintas ocupan 78.931,8 hectáreas, el 71,3 por ciento del viñedo vinífero, y las blancas 31.836,2. Maule concentra el 41,9 por ciento de las variedades viníferas, O'Higgins el 29,9 y Ñuble el 9,2: tres regiones reúnen más del 74 por ciento de la superficie nacional.

La serie corta muestra el problema del presente: en 2021 se declaraban 139.179,9 hectáreas y en 2025 fueron 119.881,6, con una caída de 6.368 hectáreas solo entre 2024 y 2025. La producción, en cambio, subió: el informe de cosecha 2026 registra 949.476.173 litros, un 13,2 por ciento más que el año anterior, con el 83,3 por ciento en vinos con denominación de origen. El Cabernet Sauvignon explica el 27,5 por ciento de esa producción, seguido por Sauvignon Blanc con 17,6, Merlot con 12,2, Chardonnay con 11,6 y Carménère con 7,8.

Por qué esta historia sigue importando

El mapa actual es el resultado de cuatro siglos de ensayo. Cuando una etiqueta dice Valle del Maipo o Secano Interior está citando el Decreto 464; cuando dice Carménère, está citando la filoxera; cuando dice país, está citando la Colonia. Para ubicarse sirve la guía de valles y cepas principales de Chile, y para la coyuntura del sector, la nota sobre el arranque de viñedos y la caída de la superficie.

Fuentes consultadas

Preguntas frecuentes sobre la historia del vino chileno

¿Cuándo llegó la vid a Chile?

Con los conquistadores españoles, en el siglo XVI. Primero fue planta de consumo doméstico y hacia 1594 ya se medía en escala comercial: 100 mil arrobas, equivalentes a 1,6 millones de litros.

¿Por qué el vino chileno se parece al francés?

Porque entre 1850 y 1880 se introdujeron cepas francesas como Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec y Carménère, y se contrataron enólogos europeos para dirigir las bodegas.

¿Qué pasó con la cepa Carménère?

La filoxera la destruyó en Europa y se conservó únicamente en Chile, donde se confundió con Merlot durante décadas. Desde 1994 se selecciona como variedad emblemática y hoy es el 7,8 por ciento de la producción con denominación de origen.

¿Qué es una denominación de origen en el vino chileno?

La figura que permite nombrar un valle o área en la etiqueta, regulada por la Ley 18.455 y el Decreto 464 de 1994. Define regiones y cepajes autorizados, y fija las denominaciones de Pisco, Pajarete y Vino Asoleado.

¿Cuánta superficie de viñas hay en Chile?

119.881,6 hectáreas destinadas a vino y pisco según el catastro 2025, con el 71,3 por ciento en variedades tintas. La cifra baja desde 2021, cuando se declaraban 139.179,9 hectáreas.

Redacción Liven

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