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Veraneo en Chile: del privilegio de élite a los balnearios que creó el tren

El veraneo en Chile no nació como turismo sino como receta médica: a fines del siglo XIX los médicos recomendaban los baños de mar. Durante décadas fue un privilegio de pocas familias; el tren, la ley de descanso dominical y una guía estatal lo convirtieron en costumbre de clase media.

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Familias veraneando en una playa chilena junto a un tren de pasajeros, hacia 1945
Imagen generada con inteligencia artificial.

El veraneo en Chile no nació como turismo sino como receta médica: a fines del siglo XIX los médicos recomendaban los baños de mar. Durante décadas fue un privilegio de pocas familias; el tren, la ley de descanso dominical y una guía estatal lo convirtieron en costumbre de clase media.

Ese cambio se puede seguir en tres papeles: una ley de 1907, los rieles de Ferrocarriles del Estado y una guía anual que llegó a imprimir 50.000 ejemplares.

Del baño higiénico al balneario: el veraneo en Chile entre 1870 y 1900

Hasta las primeras décadas del siglo XX el veraneo era una actividad reservada a la élite. La costa no se visitaba por placer sino por salud: el baño de mar se entendía como una práctica higiénica, con horarios, distancias y tiempos recomendados por los médicos, y no como un espectáculo de traje de baño y sombrilla.

El historiador Rodrigo Booth ordenó ese proceso en una investigación que cubre justamente el arco de la transformación: Bañistas, turistas y veraneantes en Chile: de las higiénicas aproximaciones al mar a la casa de veraneo moderna (1870-1948). El título resume el recorrido: en 1870 se iba al agua por prescripción, y hacia 1948 la familia chilena de clase media ya tenía casa de veraneo. Las familias acomodadas de Santiago y Valparaíso empezaron a construir en la costa, y con ellas llegaron los hoteles, los casinos y las playas con nombre.

La ley de 1907 que creó el domingo libre

Para veranear hace falta tiempo, y el tiempo libre fue una conquista legal. A fines de agosto de 1907 se promulgó la Ley N° 1.990, la ley de descanso dominical, que junto a la ley de la silla (1904) y la de habitaciones obreras (1906) es considerada una de las primeras normas con objetivos sociales del país.

La tramitación había empezado en 1903 con una moción del diputado Alejandro Huneeus, que se fusionó con otras de Román Leiva, Ramón Corbalán Melgarejo y Ramón Carvallo. El texto estableció descanso dominical para todos los trabajadores y trabajadoras, irrenunciable en el caso de las mujeres y los menores de 16 años, y fijó como festivos el 1 de enero, el 25 de diciembre y el 18 y 19 de septiembre.

Con el domingo libre y la promoción turística del primer gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, el ocio dejó de ser privilegio exclusivo de la élite y pasó a ser también consumo de clase media, según documenta Memoria Chilena.

El tren, la pieza que faltaba

El ferrocarril de Santiago a Valparaíso se inauguró el 14 de septiembre de 1863 y reordenó la geografía del descanso: por primera vez la capital podía llegar a la costa en horas. La historia completa de esa red está en la historia del ferrocarril en Chile, y la de los rieles urbanos en la historia de los tranvías.

Pero el salto de escala lo dio Ferrocarriles del Estado en la década de 1930, cuando asumió el fomento del turismo nacional como parte de su misión. En verano puso trenes especiales entre la capital y las playas del litoral central, entre ellas Cartagena, Zapallar y Viña del Mar.

Lo que explica la masividad está en las tarifas: la propia empresa habló en la Guía de 1941 de hacer posibles "los viajes aún a aquellas personas de modestos recursos". El tren no solo acercó la playa: la puso al alcance de un sueldo.

La Guía del Veraneante: 30 años de vacaciones impresas

Entre 1932 y 1962 Ferrocarriles del Estado editó cada año la Guía del Veraneante, junto a la revista En Viaje y a otros servicios anexos. En sus páginas había descripciones de lugares ordenadas geográficamente, mapas, itinerarios, tarifas de trenes y listados de hoteles: una herramienta práctica antes que un objeto de propaganda.

Por sus portadas y páginas pasaron el dibujante Alfredo Araya (1893-1954) y el fotógrafo Roberto Montandón (1909-2003), y los historiadores Ian Thomson y Dietrich Angerstein señalan que la publicación formó "parte de los hábitos de lectura y de las bibliotecas de miles de hogares chilenos". En 1942 el tiraje llegó a 50.000 ejemplares, distribuidos en Chile y el exterior.

La guía evolucionó con el país. En los años 30 redujo su tamaño para volverla "práctica y manual"; sumó secciones sobre pesca, aguas termales y canchas de esquí; en los años 50 incorporó al escritor Oreste Plath y abrió espacio al folclor. El norte tardó en aparecer: no fue incluido hasta diez años después del primer número. El último número salió en 1962 y al año siguiente la publicación pasó a llamarse Guía Turística de Chile.

Los balnearios que retrató la Guía

Durante los años 40 la publicación mantuvo una sección titulada "Principales balnearios de mar de Chile", que cubría el litoral entre Aconcagua y Llanquihue. Las provincias del norte quedaron fuera con una explicación explícita en la edición de 1944: no era posible llegar a ellas desde la zona central "con la comodidad que el viajero debe exigir".

BalnearioRegistro en la Guía del Veraneante
Zapallar1936
Cartagena, Tomé, Las Cruces y Quintero1939
Constitución1940
Papudo, Playa Las Salinas y Playa Recreo1943
El Tabo y Playa Chica (Cartagena)1944
Iloca, Concón, Llolleo y Caleta Abarca1946-1949

Lo que el Estado puso además del tren

El programa de fomento no se quedó en los rieles. La Guía incluía material sobre el servicio marítimo de Ferrocarriles del Estado en los mares del sur, las canchas de esquí nacionales, las aguas termales y la pesca deportiva, además de cuadernillos dedicados a Aysén, a la Región de Los Lagos y a las provincias de Aconcagua y Valparaíso. Ese conjunto dibujó un imaginario de país moderno y de paisajes bellos, con el sur en el lugar protagónico: la guía no solo describía destinos, también decidía cuáles existían para el veraneante.

De la Dirección de Turismo a la Subsecretaría

La institucionalidad llegó después que la costumbre. Estos son los hitos que ordenan la política turística chilena:

AñoHito institucional
1960El DFL 355 del 5 de abril crea la Dirección de Turismo y los Consejos Regionales de Turismo
1969La Ley 17.169 del 13 de agosto reorganiza esos consejos
1975El Decreto Ley 1.224 del 8 de noviembre crea el Servicio Nacional de Turismo (Sernatur)
1980Se suprime la facultad de control de la actividad turística
2010La Ley 20.423, publicada el 12 de febrero, crea el sistema institucional con Subsecretaría de Turismo

Ahí también nacieron los programas sociales del turismo interno: Vacaciones Tercera Edad (2001), que subvenciona cerca del 40 por ciento de los paquetes, y Gira de Estudio (2007), que cubre el 70 por ciento del viaje de estudios de enseñanza media.

El veraneo hoy, en cifras

El país que empezó llevando a la clase media a la playa en tren recibe hoy visitantes de todo el mundo: en 2025 ingresaron 6.004.567 turistas extranjeros, un 14,6 por ciento más que en 2024 y la mejor cifra desde 2017 (6.449.883). La serie post pandemia muestra la velocidad del rebote: 2.030.479 llegadas en 2022, 3.730.507 en 2023 y 5.239.233 en 2024.

El origen sigue siendo sudamericano. Argentina aportó 2.856.441 visitantes con un alza de 36,8 por ciento, seguida por Brasil con 681.649, Bolivia con 562.729, Perú con 352.353 y Estados Unidos con 250.460.

Por qué esta historia sigue importando

Cada enero se repite el movimiento que describió la Guía: elegir playa, calcular pasaje y reservar alojamiento. Cambia el medio -hoy rutas aéreas y plataformas de reserva- y cambiaron los destinos, que van mucho más allá del litoral central: ahí están Isla de Pascua y las iglesias patrimoniales de Chiloé. El mecanismo sigue igual: primero se abarata el viaje, después se construye el relato del lugar.

Fuentes consultadas

Preguntas frecuentes sobre el veraneo en Chile

¿Cuándo empezó el veraneo en Chile?

A fines del siglo XIX y principios del XX, primero como práctica higiénica entre familias acomodadas de Santiago y Valparaíso. La investigación de Rodrigo Booth sitúa ese arco entre 1870 y 1948.

¿Cuándo se creó la Guía del Veraneante?

En 1932, editada anualmente por Ferrocarriles del Estado hasta 1962. Al año siguiente pasó a llamarse Guía Turística de Chile. En 1942 alcanzó un tiraje de 50.000 ejemplares.

¿Cuándo se creó Sernatur?

El 8 de noviembre de 1975, mediante el Decreto Ley 1.224. Sus antecesores fueron la Dirección de Turismo y los Consejos Regionales de Turismo, creados por el DFL 355 de 1960 y la Ley 17.169 de 1969.

¿Cuántos turistas extranjeros llegaron a Chile en 2025?

6.004.567, un 14,6 por ciento más que en 2024 y la cifra más alta desde 2017 (6.449.883).

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