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Historia del carbón en Chile: de Lota y el Chiflón del Diablo al cierre de las minas en 1997

El carbón del golfo de Arauco movió trenes, barcos y fábricas durante más de un siglo y convirtió a Lota en uno de los centros industriales más grandes del sur de Chile. En abril de 1997 sus minas cerraron para siempre.

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Mineros del carbón saliendo de un pique en la cuenca del golfo de Arauco
Imagen generada con inteligencia artificial.

El carbón del golfo de Arauco movió trenes, barcos y fábricas durante más de un siglo y convirtió a Lota en uno de los centros industriales más grandes del sur de Chile. En abril de 1997 sus minas cerraron para siempre.

La historia del carbón en Chile no es solo la de un mineral. Es la de un país que se industrializó lejos de las minas del norte y la de una ciudad que creció sobre túneles que avanzaban bajo el mar. Entre 1852 y 1997, la cuenca carbonífera del Biobío produjo el combustible con el que se encendieron los primeros ferrocarriles, las fundiciones de cobre y el alumbrado de las ciudades.

Por qué el carbón chileno importó tanto

Antes de la máquina a vapor, el combustible importaba poco. Todo cambió con los primeros vapores: en 1822 llegó el Rising Star y, a fines de la década de 1840, los vapores Chile y Perú de la Pacific Steam Navigation Company, organizada en Inglaterra por William Wheelwright. Esas naves necesitaban carbón y los yacimientos del sur fueron la respuesta. Según Memoria Chilena, la producción se orientó primero a abastecer a los barcos que cruzaban el estrecho de Magallanes y luego encontró un mercado mayor cuando las líneas ferroviarias se extendieron y creció la demanda interna.

En Lota, los primeros trabajos metódicos comenzaron en 1844 de la mano de Juan José Arteaga y José Antonio Alemparte, propietarios de campos vecinos comprados a comunidades indígenas en 1837. El Archivo Histórico de Concepción describe el periodo entre 1843 y 1851 como la infancia de la industria: vetas conocidas, pero sin consumo seguro que justificara la inversión.

Matías Cousiño y la Compañía de Lota

El salto llegó en 1852, cuando se constituyó la Compañía Carbonífera e Industrial de Lota. La empresa partió con 125 operarios y una producción de 7.815 toneladas anuales. Al cumplir cien años, en 1952, el mineral trabajaba con diez mil obreros, extraía un millón de toneladas al año y la ciudad tenía unos 45 mil habitantes.

Junto a Matías Cousiño (1802-1862) aparecen otros nombres en la cuenca: Jorge Rojas, Guillermo Délano y Federico Schwager. Memoria Chilena subraya un detalle relevante: los capitales fueron chilenos desde el inicio hasta la estatización de 1970, aunque la transferencia de tecnología y de sistemas de gestión desde Inglaterra fue clave para la productividad. También hubo conflictos tempranos: en 1859 se registró una rebelión general de los trabajadores de Lota y Coronel.

La mina bajo el mar: el Chiflón del Diablo

Hacia 1869, el agotamiento de los mantos subterráneos de Punta de Puchoco obligó a las empresas a profundizar las labores y a extenderlas bajo la playa y el mar. Así nació el yacimiento Pique Carlos, conocido hoy como Chiflón del Diablo. El Consejo de Monumentos Nacionales lo describe como la primera y única mina submarina del mundo.

El sistema de explotación era el de pilares, o room and pillar: se dejaban columnas de carbón de 1 a 1,2 metros de altura para sostener el techo, y el minero trabajaba de rodillas, extrayendo material hacia arriba o hacia abajo. La ventilación era natural y el resultado, una red de galerías interconectadas bajo el fondo del mar.

El polo industrial que creció alrededor del carbón

Las minas no produjeron solo combustible. Alrededor de Lota y Coronel aparecieron industrias que usaban carbón de forma intensiva: una fundición de cobre instalada en 1867 que operó hasta 1915, una fábrica de vidrios fundada en 1881 que funcionó veinte años, ladrillos refractarios y una planta de maderas que aprovechaba las plantaciones de Luis Cousiño.

A eso se sumaron dos obras decisivas: el ferrocarril a Curanilahue, construido en 1888 para conectar la región carbonífera con Concepción, y la central hidroeléctrica de Chivilingo, que en 1897 se convirtió en la primera de Chile y abasteció los centros industriales de Lota y Coronel. La paradoja es conocida: la misma empresa que vivía del carbón financió la tecnología que décadas después ayudaría a desplazarlo.

Cronología del carbón en la cuenca del Biobío

AñoHito
1844Primeros trabajos metódicos de extracción en Lota
1852Comienza la explotación: 125 operarios y 7.815 toneladas
1869Las faenas se extienden a los mantos submarinos
1888Ferrocarril a Curanilahue y conexión con Concepción
1897Central hidroeléctrica de Chivilingo, la primera del país
1920La Huelga Larga y el ciclo de protestas mineras
1945El petróleo y la electricidad inician la decadencia
1964Fusión de Lota con la carbonífera Schwager
1970Estatización de las minas de Lota, Coronel y Schwager
1976Creación de ENACAR
1997Cierre definitivo de las minas de Lota y Coronel

La cuestión social del carbón

La riqueza convivió con una precariedad constante. El Consejo de Monumentos Nacionales enumera los problemas que enfrentaron los trabajadores: falta de viviendas adecuadas, epidemias, enfermedades profesionales, escasez de escuelas y el trato abusivo de los mandos. De ahí salió una identidad colectiva fuerte y un movimiento sindical que marcó pauta nacional: la primera huelga del siglo XX en la zona fue en 1903, en 1920 llegó la Huelga Larga y en 1926 se formó el primer sindicato de trabajadores mineros de Lota y Coronel.

La literatura hizo el resto. Baldomero Lillo nació en Lota el 6 de enero de 1867, trabajó como empleado en una pulpería minera y en 1903 ganó un concurso con el cuento Juan Fariña. Un año después publicó Sub-terra, ocho cuentos mineros entre los que está El chiflón del diablo, el relato que popularizó el nombre del pique.

La decadencia: petróleo, electricidad y Canal de Panamá

El primer golpe vino por el mar: en 1914, la apertura del Canal de Panamá redujo el tráfico por el estrecho de Magallanes y empujó a los empresarios a buscar mercados al interior del país. El segundo fue tecnológico: hacia 1945, la generalización del petróleo y de la electricidad en la industria y en los ferrocarriles instaló la decadencia de la minería del carbón.

En 1964 la Compañía Carbonífera e Industrial de Lota se fusionó con la Compañía Carbonífera y de Fundición Schwager mediante el decreto supremo 686. En 1970 el gobierno de Salvador Allende estatizó las minas de Lota, Coronel y Schwager; en 1976 se creó ENACAR para administrar los yacimientos de la provincia de Arauco y en 1979, ante las dificultades económicas, se anunció un plan de despidos masivos.

Abril de 1997: el cierre

Los intentos de reconversión industrial no prosperaron. El cierre definitivo de los yacimientos de Lota y Coronel se concretó en abril de 1997, tras 145 años de explotación continua. La escala de lo que terminaba se entiende con una cifra: en su centenario la cuenca empleaba a diez mil personas y sacaba un millón de toneladas al año. Medio siglo después, la última generación de mineros salía de los piques sin una industria que la reemplazara.

Qué queda hoy del carbón chileno

Buena parte de ese pasado está protegida. La mina Chiflón del Diablo fue declarada Monumento Histórico por el decreto 373 del 5 de diciembre de 2009, con el número 1173 del registro. Ese mismo año se protegieron el Parque Isidora Cousiño, el Pabellón 83 y el Teatro del Sindicato N° 6; en 2010 se sumó la Torre del Centenario, en 2012 la Gota de Leche y el Desayuno Escolar, y en 2014 se declararon Zona Típica los sectores de Lota Alto y Chambeque.

Hoy la mina funciona como atractivo turístico de la Región del Biobío, con visitas guiadas por ex mineros. En el resto del país, el carbón que se quema para generar electricidad es importado y su retiro está comprometido para 2040, un cierre anunciado en 2019 que avanza con centrales que ya dejaron de operar.

Preguntas frecuentes sobre el carbón en Chile

¿Cuándo comenzó la explotación del carbón en Lota?

Los primeros trabajos metódicos datan de 1844, a cargo de Juan José Arteaga y José Antonio Alemparte. La industria propiamente tal nació en 1852 con la Compañía Carbonífera e Industrial de Lota.

¿Por qué se llama Chiflón del Diablo?

El yacimiento se llamaba Pique Carlos. El nombre popular lo tomó del cuento El chiflón del diablo, incluido en Sub-terra (1904) de Baldomero Lillo, y hoy es la denominación oficial del sitio protegido.

¿Cuándo cerraron las minas de Lota y Coronel?

En abril de 1997, después de 145 años de operación y de varios intentos fallidos de reconversión industrial.

¿Se puede visitar la mina hoy?

Sí. El Chiflón del Diablo es Monumento Histórico desde 2009 y recibe visitantes con guías que trabajaron en la mina, lo que permite recorrer galerías submarinas cerradas al público durante un siglo.

Fuentes

Memoria Chilena: Lota y Coronel (1854-1995) y Baldomero Lillo. Archivo Histórico de Concepción: Lota y el carbón. Consejo de Monumentos Nacionales: Mina Chiflón del Diablo. Contexto: Historia de la electricidad en Chile, Historia del ferrocarril y Historia de Concepción.

Redacción Liven

Fuente: https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-734.html

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